martes, 22 de enero de 2013

Cómo Identificar la Transferencia de Tecnologías: Breve Guía

por contralmirante Roberto Betancourt A., PhD 

La expresión transferencia tecnológica ha venido ganando espacio en la jerga diaria, al punto que es común escuchar su empleo en esferas más allá del campo industrial. En 1975, un renombrado economista de nombre Edwin Mansfield señaló que “uno de los procesos fundamentales que influencia la economía de las naciones y sus empresas es la transferencia tecnológica”, agregó que “el progreso de los países desarrollados y en desarrollo depende en los objetivos y eficiencia de esta transferencia” (Diamond, 2003). 

Más aún, la transferencia tecnológica (TT) es indudablemente un área de amplio interés, no solo para empresarios, economistas y tecnólogos, sino además para otras disciplinas como antropología y sociología. Los antropólogos, por ejemplo, analizan el énfasis que el impacto de la TT pudiera tener en los patrones de cultura y sociedad; los sociólogos prestan especial atención a su rol como vehículo para el desarrollo de la capacidad de los individuos y las sociedades para lidiar con la modernización y los cambios que usualmente le acompañan. Para los economistas. como Mansfield, el foco central está en el crecimiento económico y el logro de objetivos eminentemente económicos. Sin embargo, la perspectiva del industrial y del hombre de negocios, así como la del tecnólogo, la TT es un mecanismo para mejorar la ventaja competitiva de las empresas a través de las mejoras que pudiera recibir y percibir su cliente. 
El presidente Hugo Chávez ha hecho lugar común, en sus políticas de Estado, el énfasis e importancia de la transferencia tecnológica al momento de celebrar contratos de construcción o en la adquisición de bienes y servicios con otros países (Chávez, 2007; Bracci, 2009; Díaz, 2010), así como más expresa y taxativamente en el plan de gobierno 2007 al 2013, y nuevamente mencionado en el proyecto del Plan de la Patria 2013 al 2019. 

Sin embargo, es apropiado preguntarse si la TT es un concepto universal, y si la expresión empleada en la cotidianidad de nuestros disertaciones, es la misma a la que hacen referencia economistas, tecnólogos, políticos o antropólogos. Este artículo muestra al lector las potenciales diferencias entre lo coloquial y la realidad contractual de transferir un bien, un servicio o un intangible , bajo premisas especialmente acordadas entre el dueño de una tecnología y el potencial receptor de ésta.. 

Según autores como Pérez (2012), Varsavsky (1982) y Schumpeter (1942), existe una marcada tendencia a confundir y emplear invariablemente los conceptos de difusión y transferencia tecnológica, los cuales son diferentes. Por difusión de tecnología se entiende el proceso por el que una determinada tecnología se propaga a lo largo del tiempo en una determinada comunidad de usuarios. Usualmente, la difusión ocurre pasiva, lenta y espontáneamente. No es una relación contractual entre dos o más partes; sin embargo, puede ser apropiadamente obtenida como parte de un plan que podría incluir la participación del talento humano de una empresa u organización en seminarios, conferencias y eventos de socialización; también por medio de la reversión ingenieril, imitando productos una vez desentrañados. Al hablar de difusión tecnológica es común relacionarla a la difusión de innovación, el cual se aboca al estudio de cómo un determinado grupo de consumidores adopta una tecnología dada, es –en términos más académicos- una teoría sociológica que pretende explicar cómo, porqué y a qué velocidad se mueven las nuevas ideas (y tecnologías) a través de las diversas culturas. 

Por otro lado, definir transferencia tecnológica es una tarea difícil debido a la complejidad del proceso de transferir un intangible; por ello la conceptualización de transferencia depende de cómo el usuario define tecnología y en qué contexto (Robinson y otros, 1988; Chen, 1996). 

Tecnología es el conocimiento útil para la obtención de un fin, ésta está indisolublemente constituida por el producto terminado (bien, edificación, equipos, instalación) con la manera de operarlo (software, asistencia técnica, adiestramiento, capacitación, formación, mantenimiento) y el saber por qué y cómo hacerlo (conocidos también como “know-why” y “know-how”). El know-how agrupa todas las habilidades, conocimientos y experiencia organizacional inmersas en el producto, producción y operación; consiste en un activo que se ejerce sobre un conjunto de conocimientos de carácter industrial, comercial o para prestación de un servicio, que proporcionan una ventaja competitiva a quien los posee y que se esfuerza por no divulgarlos. La mejor forma de protegerlos es por medio de licencias y patentes. 

La Ilustración 1 muestra el símil de los componentes de la tecnología con una bisagra, donde el producto y el proceso (que incluye las mejores formas de operación y la infraestructura logística y de servicios para asegurar su funcionamiento) representan las dos piezas de este herraje; sin embargo, éstas se articulan gracias a la existencia de un eje común, con cuya apropiada presencia, permiten el funcionamiento de éstas, este fiador o pasador representa el know-how y el know-why del desarrollo de esta particular tecnología. 
 
Ilustración 1 La definición de "tecnología" permite determinar si efectivamente fue posible transferirla. La tecnología está constituida por los tres elementos que se indican en la imagen: hardware, software y know-how

La creación de tecnologías responde a un proceso que pudiera simplificarse en una ruta lineal que comienza con la investigación (bien por la empresa, industria o universidad), el desarrollo de ésta por una organización o grupo, la manufactura del producto o implementación del proceso, para luego establecer una cadena de incorporación con el usuario (mercado) para asegurar su ubicación y ventas (ver Ilustración 2 más abajo). 

De acuerdo a lo descrito, la transferencia involucra el movimiento proactivo (participación de las partes) e intencionado de la tecnología (producto, proceso para su manufactura y los principios de su creación) de un punto a otro, de una organización a otra. Por supuesto, el movimiento únicamente del producto, o de su producción, significaría una transferencia parcial de la tecnología. Significando que el receptor de la tecnología no sería capaz de replicarla pues no ha obtenido las nuevas competencias que ellas mismas demandan. 

Mittleman y Pasha (1997) señalaron que la transferencia tecnológica (TT) es el movimiento de conocimiento, habilidades, organización, valores y capital desde el punto de generación al lugar donde será adaptada y aplicada. En este orden de ideas, es posible elaborar algún tipo de clasificación de TT, Hayami, Ruttan y Mansfield (1971 y 1975) sugieren tres: “transferencia de material, transferencia de diseño, y transferencia de capacidades”. La transferencia de material se refiere al movimiento de nuevos materiales o productos, mientras que la de diseño corresponde al desplazamiento de planos y procesos que pueden ser facilitados para la producción de materiales o productos por el receptor. Sin embargo, la transferencia de capacidades incluye entregar y desplazar el know-why (literalmente: saber-por qué) y know-how para adaptar, y modificar el material o producto para ajustarlos a varios requerimientos por parte del receptor. 

Con el propósito de apreciar la TT de una manera amplia, es decir, no sólo considerándola como la recepción de productos o procesos, lo cual correspondería a una TT incompleta; pudiera apreciarse a la TT dentro de las etapas de generación de nuevos conocimiento y nuevas tecnologías por el “transferidor”, esto es: el dueño de la tecnología, y las etapas de adopción o “asimilación” de la tecnología por el receptor. 

En cualquier caso, es conveniente señalar que el “usuario” es un cliente de esta tecnología y no el receptor de ella; la aplicación, conocimiento y perfeccionamiento de mejores prácticas en el “uso” del “producto tecnológico” no es parte de la TT; en este caso, esas mejores prácticas van en beneficio del productor de la tecnología, quien asegura de esta manera una sensible menor inversión en la cadena de valor logística, esto es: repuestos y servicios post-venta. 

Ilustración 2 Cadenas de desarrollo de tecnologías del transferidor (dueño de la tecnología) al receptor 

La Ilustración 2 muestra las etapas de generación de la tecnología por parte del “transferidor” y las etapas de asimilación del “receptor”. Estas cadenas de fecha invertida permite apreciar el nivel de competencias que demanda la organización receptora para asimilar la “nueva” o “apropiada” tecnología. Así, esta pudiera ser de la transferencia del “transferidor” al “receptor” de productos producidos por el “transferidor”, es decir modo de transferencia [VENTAS a ventas] o [V:v]. La representación entre paréntesis implica que un producto al final de la etapa de generación es simplemente vendido por el transferidor al receptor. La tecnología que seguramente debe ser transferida al “receptor” es aquella necesaria para vender, reparar, y otros elementos de atención post-venta para el usuario del producto. El objetivo de la transferencia es maximizar efectivamente las ventas del producto en la región administrada por el “receptor”. Otra posible variación es el modo [P:v] que ocurre si el “receptor” es el único distribuidor del producto manufacturado por el “transferidor”. Estos dos tipos de acuerdos de transferencia tecnológica, con un enfoque predominante en ventas pueden ser agrupados como “modo con énfasis en ventas”. 

Basado en similares consideraciones y considerando los objetivos que persigue la transferencia en posible crear una clasificación de los modos de TT y sus posibles mecanismos de transferencia que pudieran emplearse. La Ilustración 3 sugiere una clasificación de los modos de transferencia considerando el contrato suscrito entre las partes (transferidor-receptor). La ilustración muestra que las nuevas competencias se obtienen mientras mayor es el compromiso contractual entre el “transferidor” y el “receptor” de la tecnología. Las tareas de observación, ventanas educativas (adiestramiento y capacitación) no son mecanismos per se de TT. El “énfasis en investigación” es el modo de más elevada obtención de nuevas competencias, donde el “receptor” es ahora competidor en el mercado antes perteneciente al “transferidor”. Es este modo el que debiera recibir especial atención si el objetivo expreso de la TT es la independencia tecnológica, tal como se detalla en el Plan de la Patria.  

Ilustración 3 Clasificación de los modos de transferencia tecnológica. Mientras más completa es la transferencia mayor son las competencias que obtiene/persigue el "receptor"

No obstante, toda TT no es necesaria en el modo de nuevas competencias, pues es el “receptor” el que debe seleccionar cuáles tecnologías no tiene a su disposición o cuáles son las apropiadas para la obtención de su muy particular objetivo. 

Los mecanismos de selección y de elaboración de contratos de TT serán abordados en otros artículos. 

De esta manera, se ha presentado una breve y simplificada percepción de la conceptualización de la transferencia tecnológica, y abrevia para el “receptor” la inversión de su presupuesto en actividades de investigación y desarrollo que, en algunos casos, no son necesarias tomando en consideración los objetivos que se ha planteado en el mediano y largo plazo. Se ha señalado además que las actividades asociadas a la transferencia es especialmente industrial y de especial interés para el productor del producto y no confundirle con la difusión de la tecnología al usuario del adminiculo tecnológico. 

Referencias Bibliográficas: 

Bracci, L. (2009) “Chávez exige transferencia de tecnología a empresas extranjeras que trabajen en ferrocarril” YVKE Mundial, publicado el 22 de marzo de 2009. Visitado el 21 de enero de 2013. Disponible en http://goo.gl/TqDzU

Chávez, H. (2007) “Primer Plan Socialista (2007-2013)” Caracas, Miraflores: Imprenta Nacional 

Diamond, A. (2003) “Edwin Mansfield's Contributions to the Economics of Technology” Research Policy, 32(9), pp. 1607-17. 

Díaz, M. (2010) “Presidente Chávez promueve transferencia tecnológica entre Venezuela y países de la Región” Caracas: MPPRE. 

Hayami, Y. y Ruttan, V. (1971) “Agricultural Development: An International Perspective” Baltimore: Johns Hopkins Press. 

Mittelman, J. y Pasha, M. (1997) “Cambiando las Estructuras Globales” Nueva York: St. Martin’s Press. 

Pérez, Carlota (2012) “Sistemas de Innovación y Políticas: ¿No Sólo Para los Ricos?” Working Papers in Technology Governance and Economic Dynamics No. 42 

Schumpeter, J. (1942) “Capitalism, Socialism and Democracy” Londres: Routledge 

Varsavsky, O. (1982) “Hacia una Política Científica Nacional”. Buenos Aires: Ediciones Periferia S.R.L.

2 comentarios:

  1. por qué la transferencia tecnológica a la fecha no se ha hecho de manera efectiva en los Acuerdos y Contratos firmados por el Estado?

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  2. Recomiendo ampliamente esta breve guía, la cual representa un esfuerzo de conceptualización básica sobre la transferencia de tecnología. A pesar que su autor no respondió el comentario que me precede, tengo la esperanza de contactarlo, pues he dedicado 20 años de mi vida académica a estudiar el cambio tecnológico y me encanta cuando encuentro interlocutores válidos en esta temática tan poco estudiada.

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