lunes, 5 de mayo de 2014

EL CONOCIMIENTO Y LA INVESTIGACIÓN

                                    
                                             Por la doctora Yvonne Tomedes.

Introducción

La educación tiene como objetivo formar a profesionales dignos y útiles a la nación, esto lo realiza a través del proceso de formación, perfeccionamiento y desarrollo integral en sus diferentes especialidades. En tal sentido, se debe garantizar una educación de calidad que proporcione las competencias necesarias para lograr el perfil deseado.
  No obstante, en la realidad es evidente la discrepancia  con estos planteamientos teóricos. Así las actividades de investigación e innovación tecnológica se realiza de manera dispersa y aislada, sin relación con las prioridades definidas. Los temas de investigación se determinan de acuerdo a las agendas personales de los estudiantes y no como resultado de un estudio de las áreas de interés del país.
Se evidencia la poca capacidad de estas investigaciones para innovar, crear o adaptar nuevas tecnologías en el mejoramiento de los procesos institucionales. La gestión de la investigación que se realiza en la institución no permite establecer claramente la evaluación de la productividad en investigación y la repercusión de estas actividades en el desarrollo local y nacional.
Es por esta razón, que en el presente ensayo se aborda, la importancia que tiene el conocimiento para la sociedad, la cual lo valora, y lo especializa en las áreas que lo requiera. Para realizar esta función, se encuentran las universidades que son los principales centros generadores de conocimientos por excelencia. Sin embargo, las mismas afrontan problemáticas que le impiden cumplir a cabalidad con ese objetivo, tan necesario para el desarrollo del país.

EL CONOCIMIENTO Y LA INVESTIGACIÓN

El conocimiento es tan antiguo como la humanidad misma, ya que los hombres de la caverna, dejaron registrado a través de la pintura rupestre los acontecimientos de la vida diaria, reflejando en estas la naturaleza, apreciándose el sol, la luna, los animales, entre otros. También, quedo para la posteriedad, lo que ese hombre antiguo observo en la belleza de la mujer,  dibujando sus formas y expresando lo que era singularmente hermoso.
Con base a lo anterior, es imprescindible iniciar definiendo el concepto de conocimiento. Para Nonaka y Takeuchi (1995) “los conocimientos incorporan conceptos cognitivos, técnicos y expertos, representados en destrezas, experiencias y capacidades, a través de modelos mentales” (p. 25).  Por su parte Davenport y Prusak (1998) los representan como “un conjunto de experiencias, valores, información contextualizada e ideas que proveen un marco o estructura mental para evaluar e incorporar nuevas experiencias e informaciones” (p. 42).
En este sentido el conocimiento, es un proceso que se manifiesta en el acto de conocer, es decir, la percepción de una realidad, hecho, fenómeno, tema o materia que se quiera estudiar. Para que este proceso pueda ocurrir, es necesario la interacción entre el sujeto que conoce, que percibe mediante sus sentidos, y el objeto conocido o percibido. Cuando el sujeto capta un objeto y se apropia de alguna de sus características, se puede afirmar que dicho sujeto conoce, en alguna medida, el objeto que ha percibido.
Desde la dimensión ontológica se puede hablar de conocimiento individual o poseído por la persona, y de conocimiento social o colectivo, es decir, poseído consciente y efectivamente por el grupo o por la organización concebida como sistema social. La primera clase de conocimiento, según Spender (1996), es el estudiado por la psicología y el segundo, por la sociología del conocimiento.
Así la distinción, a título universal, se establece en capacidades básicas que utilizan las personas; como percibir y entender situaciones de acuerdo con un modelo mental, valorar situaciones según un esquema de evaluación, o la capacidad de resolver problemas implicando un plan de acción determinado.
Los modelos mentales, las escalas de valores o esquemas de evaluación y las reglas dependen del contexto en que se mueven, así como de los planes de acción para afrontar determinadas situaciones. Todos estos componentes de conocimiento individual son distintos y dan lugar a implicaciones diferentes a la hora de gestionar los intangibles en la organización.
Por otro lado, si se aplica la definición anterior al concepto de conocimiento colectivo, el resultado es la capacidad colectiva de un grupo de individuos para resolver problemas colectivos con un grado de efectividad determinado. Es así, que se establece la relación entre conocimiento y acción en una organización, que representa la capacidad de resolver un estado de cosas percibido en el entorno que resulta insatisfactorio para quien lo experimenta, para obtener un grado de efectividad determinado.
En las organizaciones la resolución colectiva de problemas requiere el establecimiento de planes de acción fusionados, y estos a su vez esquemas de coordinación para combinar efectivamente las acciones de los miembros del grupo. Por todo ello resolver problemas colectivos es más complicado que resolver problemas individuales.
Actualmente, el conocimiento es el mayor activo que puede poseer un país, como un todo o un individuo como persona. En la sociedad moderna, se hace mención de este hecho, llamándose a sí misma, sociedad del conocimiento, en la cual este saber es especializado en diferentes áreas tales como: medicina, biología, astronomía, farmacología, entre otras, las cuales se desarrollan para beneficio de las personas.
Cabe agregar, el conocimiento es un objeto que no es unidimensional, sino que es multidimensional, ya que el mismo visto a través de diferentes disciplinas puede ser usado para la aplicación que sea requerido, por ejemplo la matemática siendo una ciencia básica, es una piedra fundamental para todas las disciplinas, en este caso se tiene que la matemática y la física han colocado cohetes en el espacio, sondas espaciales, han dado explicaciones a teorías tales como la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad.  
Asimismo, varias disciplinas al interactuar sobre un conocimiento lo enriquecen, un ejemplo de ello se tiene entre la educación y la psicología, ya que la primera se enriquece de la segunda, al poder determinar por ejemplo el grado de atención que tiene un niño y su capacidad de adquirir conocimientos, llegando a determinar entre ambas, si el mismo es normal, genio o  presenta alguna discapacidad cognitiva. Permitiendo, que en los casos excepcionales (genio o con discapacidad cognitiva), padres, maestros y psicólogos puedan emprender juntos el camino, de permitir que ese niño se desarrolle de la manera más feliz posible, comprendiendo que es capaz de realizar todo lo que se proponga.
Por otro lado, se presenta que la realidad es compleja, aunque algunas personas opinen, que la realidad es solo una ilusión que apreciamos con nuestro sentido y que existe o no según el grado de aceptación que se le otorgue.  Al existir esta realidad compleja, la misma es afectada por múltiples variables que accionan sobre ella, y la tiran y la escogen como una especie de tela que interacciona infinitamente con estas.
Con respecto a la generación de conocimiento, la institución por excelencia llamada a producirlo es la universidad, la cual es la organización educacional responsable de formar a los futuros profesionales en diferentes áreas del saber. Mediante el proceso de investigación, pero de una investigación comprometida, hecha desde y para el cambio; sobre todo en las universidades, pues como lo expone la UNESCO (1998), se deben establecer estrechos vínculos entre las instituciones de educación y las que se dedican a la investigación tomando en cuenta que la docencia y la investigación son dos elementos de la producción del conocimiento íntimamente relacionados.
Premisa esta que en el país está consagrada en la Ley de Universidades (1970), cuando en su artículo 3 expresa:
Las universidades deben realizar una función rectora en la educación, la cultura y la ciencia. Para cumplir esta misión, sus actividades se dirigirán a crear, asimilar y difundir el saber mediante la investigación y la enseñanza; a completar la formación integral iniciada en los siclos educacionales anteriores; y formar los equipos profesionales y técnicos que necesita la nación para su desarrollo y progreso (p.1).
La experiencia de la universidad se justifica, en las tasas de producción del saber. La universidad o produce o desaparece. Ahora bien es necesario que el conocimiento que se genera sea circulado. Cada estudiante, profesor e investigador es un generador de conocimiento, por múltiples vías: investigaciones, trabajos de titulación, tareas, notas, artículos, solo hay que valorarlo.
Sin embargo, es notoria la separación que existe entre la investigación en la universidad y el mundo exterior, téngase entendido las organizaciones públicas o privadas. Debido a que la misma, se ha enclaustrada en su recinto, produciendo investigación que en la mayoría de los casos no es ni siquiera conocida por sus propios miembros, generando esfuerzos estériles, que no producen ningún impacto medible en la sociedad.
Para nadie es un secreto, que en las universidades solo se produce un conocimiento con carácter repetitivo, solo con el fin de alcanzar un título académico, y que realmente pasa a ser letra muerta, porque ni siquiera es aplicado en la institución o empresa objeto del estudio, en la que fue realizado, es decir ni siquiera ellos se benefician, por supuesto al no ser aplicado, no se puede medir el impacto que el mismo produce. En el mejor de los casos, esta investigación servirá de antecedentes para otras investigaciones estériles  que a la larga se sumarán en los estantes de las bibliotecas universitarias, alimentando de esta forma el círculo vicioso que se genera.
Esta forma de investigación tan incipiente, se debe entre otras causas a que no se cuenta con exigencias concretas en materia de investigación, que permitan generar el conocimiento en las áreas que la requieran. En relación a esta desvinculación, señala Kogan (2006), que en Europa la concordancia entre políticas y agendas de investigación pueden ser bastantes fuertes, pero la interacción es débil. Tal parece que el problema señalado es similar en América Latina, a lo cual no escapa Venezuela, como se ha venido evidenciando.
Por otra parte, la enseñanza de las asignaturas relacionadas con la investigación, tal vez no estén logrando incentivar y orientar suficiente a los estudiantes en su labor como investigadores. Al respecto Méndez (2003) señala:

… cuando obviamos la base epistemológica de las carreras, ocurre un problema grave en la formación del profesional universitario. Uno de los elementos que distingue a un licenciado … es la formación científica epistemológica que recibe … el licenciado se va formando en la construcción del conocimiento, mediante la investigación científica, de modo que es capaz en determinadas condiciones de generar conocimiento … . El vacío de formación epistemológica impide que el licenciado pueda tener un mapa sobre la constitución, el desarrollo y la perspectiva de la ciencia, entonces el resultado es que en la mayoría de las carreras universitarias - y no me refiero sólo a Venezuela, e inclusive a América Latina -  se ha estado … formando durante muchos años …, sin la preparación adecuada (p. 47).
Lo planteado, tiene que ver con que se tiende a confundir la investigación con metodología de la investigación, las actividades propias del investigador (proyectos en que se participa y realiza, resultados alcanzados) con los ejercicios teóricos que los profesores mandan en sus cátedras.
Para transitar en el camino hacia la solución del problema antes mencionado, se requiere necesariamente el diálogo de varios actores que conforman diferentes disciplinas del saber, articulados bajo un mismo paradigma con el fin de generar una asociación teórica/práctica para el abordaje, solución y comprensión de un problema, al realizar esta acción no deben presentarse contradicciones con los resultados que se obtengan.
Es decir, deben responderse preguntas tales como: ¿Cuál es el fin de la investigación?, ¿están todas las condiciones dadas para que la misma pueda realizarse?, ¿Todos los actores que intervienen en el proceso están preparados para realizarla?, ¿están presente la actitud y la aptitud en los noveles investigadores del área?, ¿estas investigaciones responden a necesidades reales?, ¿se puede medir el impacto de estas investigaciones?, ¿se pueden conformar equipos multidisciplinarios de investigación en este campo del saber?, ¿esta investigación puede ser innovadora?.
Como sea, el camino está lleno de obstáculo, no es fácil construir una obra tan importante, sin embargo, debe seguirse el ejemplo de los faraones egipcios, que no desmayaron en su deseo de dejar grandes obras arquitectónicas que reflejaran lo maravilloso y esplendoroso de su tiempo, y hoy en día se pueden apreciar algunas de ellas que incluso han superados dos milenios. 

REFLEXIÓN FINAL

La finalidad primordial de la investigación es la búsqueda de explicación, comprensión, trasformación y creación nuevas realidades, dentro de ámbitos específicos, espacial y temporalmente. El fundamento de esta tarea comprensiva, es la aceptación de la multiplicidad, de la singularidad, la complejidad de los grupos humanos. De acuerdo a Balza (2010) también supone “integración recursiva de múltiples saberes provenientes de distintos campos no necesariamente académicos, es decir, de los colectivos sociales, culturales, productivos y/o comunitarios” (p.87).

De acuerdo a lo expuesto, la construcción de conocimientos, implica un despliegue discursivo argumentativo en tanto nuevo conocimiento, lo cual solo es posible a través de la integración entre el pensamiento, realidad y lenguaje. El lugar que le corresponde entonces, al conocimiento alcanzado por esta vía, es crítica, deconstructiva y profundamente reflexiva frente a lo conocido, para buscar nuevos caminos, nuevas verdades desde la infinita sabiduría humana.       

 REFERENCIAS

Balza, A. (2010). Complejidad. Transdisciplinariedad y Transcomplejidad. Los Caminos de la Nueva Ciencia. Venezuela: APUNESR.
Davenport, T. y Prusak, L. (1998). Woorking Knowledge. Boston: Harvard Business Scholl Press.
Ley de Universidades (1970). Gaceta Oficial N° 1429, extraordinario, Venezuela.
Mendez, L. (2003). Evaluación del Aprendizaje Organizativo en los Centros Tecnológicos y Gestión del Conocimiento Sectorial en Castilla y León. España: Universidad de Valladolid.
Nonaka, I y Takeuchi, H (1995).The knowledge-creting company. Nueva York: Oxford University Press
Spender, J. (1996). Organizational Knowledge. Learning and Memory: Three Concept in search of a theory. Journal of Organizational Chance Management 9 (1)
Unesco (1998). Informe Mundial sobre Educación. Madrid: Ediciones Unesco

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