jueves, 23 de junio de 2016

Imaginario Cultural Indígena

por profa. Erika Pichardo

Antes del descubrimiento, es decir la llegada de los colonizadores españoles, en nuestro Continente, varios núcleos culturales indígenas alcanzaron un amplio y extraordinario desarrollo. De estos, tres podrían considerarse los más relevantes, por lo que llegaron a la civilización posterior de Hispanoamérica.

 Dos de estas culturas, los de habla Maya-Quiché y Azteca-Náhuatl, ocuparon lo que la ciencia moderna ha denominado Mesoamérica, el tercero, bautizado imperio Incaico, se conoce como civilización Quechua.

 Tomando en cuenta la variedad de información obtenida por diversas fuentes con respecto a estas tres culturas, se pretende construir o consolidar las expresiones de ese hombre que habitaba solo en esta parte de la tierra , cuáles eran sus creencias, cómo era su manera de entender e interpretar el mundo. Se pretende reunir el comportamiento de las tres principales comunidades de América Latina: Los Mayas, Incas y Aztecas.

 El imaginario cultural indígena se desarrolla principalmente en cuatro valores primigénicos y fundacionales de la concepción latinoamericanista de la cultura:
  El primero de ellos, es la Supremacía de la Tierra: La tierra es la dadora de vida, es la que define la vida y es la que define la muerte, y es a ella la que se le debe rendir tributo.

  Luego, se tiene la Superioridad Cósmica, se refiere a una organización astronómica, leen el cielo, el sol, la luna y desde allí van a generar todo un saber, un sistema de relación con la naturaleza que representa lo superior, lo divino.

  Posteriormente, se tiene la Principia Teogónica: Ese hombre primigenio, fundacional de esta parte del mundo, creía absolutamente en la naturaleza, no tenía otra razón de ser. La naturaleza va a fijar su patrón y su forma de ver el mundo: la concepción de ver la vida, la concepción del bien y del mal, la constitución de la nada como valores originarios de la creación a partir de la nada, el hombre le va a rendir tributo a ese Dios superior que va a fundar la tierra, asimismo lo divino y lo terrenal, constituye un sistema de jerarquía fundamental en ese pensamiento indígena, todo lo superior va definir ese sistema arquitectónico de las construcciones de estas culturas. Por último se tiene las Representaciones de los Valores Superiores: Se fundamenta por el valor de la imagen, esa necesidad de representar todo para rendir tributo y se desarrolla a partir del conocimiento teogónico pero fundamentalmente en el valor de la naturaleza.

 Partiendo de estas definiciones se procede a estudiar estas culturas en toda su expresión. La primera de ellas, cultura Maya, sistema lingüístico Quiché.

 La civilización Maya, ocupó geográficamente un vasto territorio de la región denominada Mesoamérica, ubicaron su territorio desde Yucatán, Chiapas, Tabasco, Guatemala, Belice y regiones occidentales, Honduras y el Salvador. Se establecieron en el continente hacia los años 2000 o 1500 a.C. Se desarrollaron como una de las culturas más importantes de la antigua Mesoamérica.

 En cuanto a la escritura, su alfabeto consistió en un sistema de dibujos simbólicos y convencionales, fue el primer sistema de escritura desarrollado en América. Escribían sus libros en un papel fabricado a base de fibras vegetales. En sus orígenes, la economía maya no se diferencia en mucho del resto de los pueblos indígenas americanos. Es una economía recolectora y cazadora. En cuanto a la agricultura, el producto central es el maíz, una planta cuyo origen se ubica precisamente en las tierras altas de Guatemala.

  Los servicios y funciones de gobierno estaban jerarquizados. Existió la tradición de un consejo de ancianos, que no sólo asesoraba a los gobernantes en el desempeño de sus atribuciones específicas, sino que velaba por la conservación de las tradiciones en su totalidad.

  La religión maya no se aparta de la tendencia dualista. Igual que la náhuatl y la quechua, esta creencia representa la lucha de fuerzas antagónicas: el bien y el mal. El Dios, quizás el más antiguo o el de mayor transcendencia en la mitología maya, es Hunab Ku, es el creador del mundo, el creador de los hombres a partir de la semilla del maíz.

  Dentro de un orden de importancia seguiría Itzamná, hijo de Hunab Ku, Dios del día, la noche y los cielos. Se le considera como el rey del panteón maya, inventador de la escritura jeroglífica y de los códices. Por todo esto se deduce que fue un dios creado por los mayas del viejo imperio y trasladado hasta el imperio nuevo como un símbolo de la tradición, puesto que era también el primer sacerdote.  

  La migración y el predominio tolteca presidido por el pacifico Quetzalcóatl, cuya forma era de una serpiente emplumada (llamado Ku kul Kan entre los mayas), desarrolló el gusto por la guerra florida y por la muerte a través de los sacrificios. Se desarrollaba el juego de la pelota y las danzas rituales.

 Con respecto a lo anterior, hablando en línea general de los Mayas, es importante mencionar que el punto fundamental de esta investigación es el texto fundacional de la cultura maya, El Popol Vuh.

  Cuenta la historia fundacional de los mayas. Recoge toda una narración que se va a conjugar por la constitución de la nada, del vacío, del silencio como valores originarios de la creación, es un concepto importantísimo en el texto porque a partir de ese silencio, de esa nada se genera vida para poblar, para crear un testimonio que le permitiera conectar al hombre con la superioridad cósmica y la principia teogónica que se debe sembrar en la conciencia del hombre para que responda a su testimonio creador y rendirle tributo a ese Dios superior que va a crear la tierra. (…) He aquí el relato de cómo todo estaba en suspenso, todo tranquilo, todo inmóvil, todo apacible, todo silencioso, todo vacío, en el cielo, en la tierra. He aquí la primera historia, la primera descripción. No había un solo hombre, un solo animal, pájaro, pez, cangrejo, madera, piedra, caverna, barranca, hierba, selva. Sólo el cielo existía” p.9.

  El texto está dividido en cuatro partes, las cuales va subdividida en capítulos.
  La primera parte del Popol Vuh, se refiere fundamentalmente al origen del mundo a partir de la nada, del silencio, de la inmovilidad, entendiéndose como lo más importante porque es lo fundacional. Sólo se afirma que existía el cielo y la tierra, en plena penumbra inmóvil, salvo los progenitores que estaban en la profundidad del mar, rodeados de luz y quienes se concibieron como dioses. Estos hablaron y ordenaron el retiro de las aguas, surgió la tierra. Luego florecieron los primeros vegetales y fueron creados los primeros animales del bosque, pero viendo los dioses que no eran glorificados decidieron fabricar otra criatura diferente que fuese capaz de rendirles culto: el hombre.

  La creación del hombre se probó primero a partir del barro, pero al contacto con el agua se deshacían, se hacían inconsistentes y no emitían movimientos. Posteriormente, se probó hacerlos de madera, estos hablaron, se reprodujeron, poblaron la tierra, pero les faltaba inteligencia y no sabían agradecer su creación. Estos fueron destruidos a través de un gran diluvio y aquellos que no lograron ser destruidos se convirtieron en monos.

  Como segunda parte, se inicia con una explicación sobre el origen del padre de Hunahpù e Ixbalanqué, dioses cuyos nombres significaban textualmente: Hunahpú: cazador; Ixbalanqué: tigre pequeño o brujo. Ambos eran sabios en la adivinación. Otras divinidades van demostrándose a través del relato, en esta segunda parte se encuentra ese desarrollo generacional para demostrar la superioridad de los dioses.

  La tercera parte, es el testimonio cultural más importante, la creación del hombre, el de maíz. Necesitaban un hombre para que adorara a los Dioses, para que les rindieran tributo, para que les reconociera, para que le enseñara al hombre y a las generaciones futuras quién habían sido los creadores. De esta manera, empieza toda esta teoría, de las mazorcas blancas nacen las mujeres y de las mazorcas amarillas nacen los hombres; es así, como nacen las cuatros parejas creadoras: Balam- Quitzé, esposo de Caha-Paluna; Balam- Acab esposo de Chomihá; Mahucutah esposo de Izununihá, Iqui- Balam esposo de Caquixahá. Estos cuatro hombres si gozaron de todas las privilegios humanos y supieron glorificar a sus creadores.

  Las cuatro parejas vivieron primero en Talán, en el Oriente; de ahí se fueron en viaje por sobre las aguas hasta los territorios del Quiché. De estos descendieron todos los miembros de las tribus quichés, es decir desarrollaron a toda la civilización Maya.

  Finalmente, se tiene la cuarta parte. Esta nos permite ver el fortalecimiento o consolidación de estas civilizaciones y estos grupos expuestos desde su primer hombre y su primera mujer. Grupos que se extendieron por toda la faz de la tierra, que luego se encontraron, familias que se asociaron, que generaron conflictos y que se desarrollaron por el predominio de su territorio.

  Sin duda alguna el Popol Vuh fue un libro sagrado de los quichés de Guatemala, en el cual se expresaba el origen del mundo y de la raza maya, con la historia de los reyes. Contiene toda una mezcla de cosmogonía, religión, mitología e historia así como sus grandes cualidades literarias lo podrían colocar a la altura de grandes obras épicas. Sin embargo el Popol Vuh no se queda sólo como un reconocimiento heroico o histórico, más bien su temática pretende llegar más lejos, pues su objetivo principal es el de explicar a un pueblo la naturaleza del mundo (creación y formación), así como el papel que los Creadores dieron al hombre en él.

  Como segunda civilización se tiene la cultura Azteca- sistema lingüístico Náhuatl. Como punto referente se toma la creación de los dioses.
  Es difícil precisar con exactitud la fecha en que estos inmigrantes ocuparon áreas del valle central de México. Esto se debe a que desde el siglo XI numerosos indígenas invaden aquella región sagrada, donde había tenido base el mundo de los Toltecas. Desde su partida de Aztlán, fijada hacia 1168, los aztecas sufren peripecias innumerables. Se instalan en la ribera del lago de Tezcoco. Terminan por ser los fundadores de la más fastuosa ciudad del valle: Tenochtitlan, la actual ciudad de México. Estos guerreros de ser humillados pasan a dominadores.

  Todo este largo proceso tiene una base religiosa: Alrededor de esta comunidad vamos a encontrarnos con historias, pero la más interesante es la de su fundación, cómo se desarrolla, cómo se origina y alrededor de todo su patrimonio teogónico. En general, puede establecerse que el origen de los dioses nahuas parte de un principio divino llamado Dios de la Dualidad, es decir, existió una pareja de dioses, uno masculino y otro femenino. Sus nombres eran Ometecuhtli y Omecíhualt, los dos fueron calificados como Señor y Señora de nuestra carne y de nuestro sustento, son seres creadores de los demás dioses y simbolizan la fertilidad, porque son origen de la vida y de los alimentos para mantenerla.

  La pareja divina engendró cuatros hijos a quienes encomendó la creación de los hombres y los mundos. Estos cuatro hijos fueron llamados en común: Tezcatlipoca Rojo, determinaba el Oriente; Tezcatlipoca Negro o Norte; Tezcatlipoca Blanco fue Quetzalcóatl correspondiente al Oeste, y por último, el Tezcatlipoca Azul, representó el Sur, lugar de guerra y fue Huitzilopochtli. Fundamentalmente se hace referencia a toda una visión cósmica y al predominio de esa estructura jerárquica y conexión que hay entre el hombre y la naturaleza.

  Quetzalcóatl el dios primitivo, quizá el primer hijo de la pareja divina. Dios-sacerdote, significa en Náhuatl serpiente emplumada, representa el (Dios blanco, rubio, barbado de ojos azules) que creó a los hombres. Dador de vida a través de sacrificios, es el guía de su pueblo, se fundó en sacerdote máximo. Estableció las artes, enseño los oficios, fundo la educación. Vivió en castidad, hasta que otros dioses, entre ellos Tezcatlipoca, hermano de Quetzalcóatl su enemigo, lo hace embriagarse y conocer el sexo, por lo cual hubo de huir.
  Otro dios importante es Huitzilopochtli, sacerdote-caudillo, Dios solar. Señor de la guerra religiosa y exigente deidad que ordena inmolar en los altares cuerpos humanos de guerreros sagrados. Este dios para estar siempre en condiciones de combatir necesita alimentarse de la sustancia mágica que esta diluida en la sangre de los hombres, estos entonces, tienen que combatir y tomar prisioneros para sacrificarlos en su honor. De allí el acto de los sacrificios humanos que fueron naturales entre los aztecas.

  Esta civilización, además de matar en función a sus dioses, la significación de la sangre era para alimentar a sus deidades, esa sangre era una manera de recordarles la vida que ese dios les dio. Todas las noches este dios Sol se enfrentaba en la guerra y en las mañanas salía limpio, perfecto e imponente. Esa sangre era para agradecerle, porque ellos entendían que esa lucha que tenía todas las noches era en función de la vida del hombre y la única manera de regresárselo era dándole la vida también a partir del sacrificio.

 En ambas culturas se va a encontrar una misma estructura, patrimonios teogónicos y una mediación semi divina que desarrolla la solicitud a los dioses, el desarrollo de la humanidad, por tal razón no se dará mayor explicación sobre estas organizaciones. Otro aspecto importante de mencionar es la fundación de Tenochtitlan. Esta cultura, por mandato de su dios Huitzilopochtli dejaron sus establecimientos y comenzaron un viaje en búsqueda de nuevas tierras para fundar su cuidad. Lo único que ellos sabían era que su dios les daría una señal cuando hubiesen llegado al lugar correcto, ésta representaba la imagen del águila sobre un nopal devorando una serpiente, signo fundacional de Tenochtitlan. Finalmente, encontraron el sitio señalado por Huitzilopochtli en un islote del lago de Texcoco.

  Asimismo se tiene la tercera civilización, cultura Inca-sistema lingüístico Quechua. Al hablar de esta civilización es imposible no relacionarlos con montañas, el viento, el cielo pero fundamentalmente con un símbolo que los representa, el sol. Son los llamados hijos del sol.

  Los Incas eran un pueblo que vivía en la parte occidental de la América del Sur. Con la extensión del imperio, ésta fue absorbiendo nuevas expresiones culturales de los pueblos anexados y se ubicó en los actuales territorios del Perú, Argentina, Bolivia, Chile y Ecuador. En línea general, el Imperio se extendía desde el norte del Ecuador a la parte central de Chile y desde los Andes hasta la costa. Los Incas fueron una tribu Peruana procedentes del Sur y fueron situados en la ciudad sagrada del Cuzco.

  Los quechuas consolidaron un estado que logró sintetizar los conocimientos artísticos, científicos y tecnológicos de sus antecesores. Los Incas organizaron su economía en base al control de diferentes zonas productivas: La sierra, la puna, la costa y el borde de la selva. La economía Inca estaba dirigida por el estado, era sobre todo agrícola y dio solución a los problemas de alimentación, vestido, vivienda y seguridad social de una población cada vez más numerosa.

  Desarrollaron un estilo altamente funcional de arquitectura que se distinguió principalmente por sus técnicas avanzadas de planificación territorial, y refinada arquitectura de piedra. Los ejemplos más típicos de la arquitectura inca se encuentran en la ciudad que fue su capital, Cuzco, donde destaca Sacsayhuamá. Machu Picchu, el más imponente asentamiento urbano del Imperio Incáico, cuyo nombre significa "cerro viejo", está enclavado en los Andes a 2.045 msnm extendiéndose por sus cuatro cerros. Entre los templos más importantes que se conservan de esta civilización, cabe citar la de la Casa del Sol en la isla del Lago Titicaca; el templo del Sol o Coricancha en el Cuzco y el templo de las Tres Ventanas en Machu Picchu.

  La religión Incaica era politeísta, dado que el Imperio de los Incas estaba conformado por muchas naciones o etnias donde existía una gran cantidad de dioses andinos. La mayoría de las religiones de los pueblos que constituían el Imperio Inca tenían rasgos comunes, como la existencia de un Dios principal Inti o llamado "Sol” como elemento primordial ya que, el sol es dador de vida, es el alimento para que la naturaleza produzca cada una de las herramientas que ellos necesitaban y es la muestra del cielo como mundo esencial. Asimismo tenían a Pachamama (adoración a la tierra) y un Viracocha (adoración a un Dios Creador), dioses más populares del imperio Inca. Es importante resaltar, que para estar civilización el sacrificio humano no va hacer punto de adoración, se sacrificaban animales a nombre de los dioses pero no al hombre.

  Como el resto de las culturas indígenas de América, la quechua fue una civilización asentada por los padres fundacionales: Desde el lago de Titicaca salieron con una hoz en la mano Manco Cápac y Mama Ocllo quienes peregrinaron hasta hallar un sitio donde la hoz se sumergió en la tierra. Y en ese sitio el Cuzco, sentaron las bases imperiales. Esta pareja representaban una fusión de las divinidades solares y lacustres e implican, como en el caso de la pareja divina de los nahuas, una deidad mixta, fecunda y creadora. Esta pareja fundacional son hijos directos del Dios sol, quien quería que la civilización se estableciera, que tuvieran patrones sociales porque se comportaban de manera irracional, esta cultura, antes de la llegada de los incas realizaban sacrificios entre ellos sin ninguna razón, por ello, el dios sol les envió esta familia fundacional para darle esos patrones.
  Mama Ocllo enseño a las mujeres los más diversos oficios; Manco Cápac, transmitió a los hombres las artes de la piedra, los oficios de la tierra, el rígido sentido moral de una vida generalizada. Aquí se tiene la condición fundacional por condición divina. La hoz en la mano representa el símbolo fundacional del imperio Incaico que se asienta en el Cuzco. El desarrollo de esta historia, se debe al español-Inca, Garcilaso de la Vega, hijo de un capitán español y una princesa Incaica, quien se dedica a recoger la historia.

  Entre las obras representativas de la cultura Inca se tiene el teatro quechua, lo que para otros pueblos fue poemas épicos. Crearon una serie de obras con el fin de instruir al pueblo en el respeto a la obediencia incaica y el amor al trabajo de aprovechamiento colectivo. Entre los temas centrales se incorporaban el amor, ejemplificación de virtudes sociales o individuales, costumbres dignas para proyectarse como enseñanzas o desengaños públicos para castigar la mentira, la cobardía, la rebeldía o desobediencia.

  La de mayor perfección artística y de transcendencia histórica fue Ollantay, escrito originalmente en lengua quechua, consta de tres actos escritos en verso, lenguaje estrictamente poético. La obra muestra un producto de la estructura social, un fin didáctico. Historia que permite ver en principio, la concepción de respeto en función de esa organización social y reconocer al Inca como la autoridad suprema y en función de ello tomar las acciones pertinentes.

 Igualmente, otra obra excepcional de la cultura Incaica es Comentarios Reales, es un libro histórico literario por el Inca Garcilaso de la Vega, historia que se acerca más al testimonio vivo fundacional del Inca. En la primera parte, se trata básicamente sobre el Perú prehispánico y se complementa en una segunda parte, historias generales del Perú que abarca la conquista española y el inicio de la colonia. Es la primera obra de la Literatura Latinoamericana. Como segundo planteamiento se tiene las representaciones simbólicas de estas culturas, para esto, sólo se explicara los códices del originario fundacional de la cultura Azteca.

 Los códices son una manifestación escrituraria de la época, en éstos vamos a encontrar representaciones simbólicas y como pueden ser interpretadas como un signo literario, como un signo de representación ficcional. Estos códices son representaciones teogónicas donde a través del dibujo se puede evidenciar en su coloración, en sus formas la vinculación con la naturaleza y todos esos elementos unidos que muestran una idea de lo que era la expresión de una cultura etnográfica.

  Como primer encuentro literario que van a dejar estos ancestros, representado por un conjunto de producciones de una cultura, de una época son los códices como símbolos, signos y protones culturales.

 Para la época, la escritura era muy abstracta, por ello, cada símbolo o cada forma que representaba los diferentes dioses simboliza algo, simboliza sus pensamientos y la concepción que tenían en cuanto a estos dioses. Como se mencionó anteriormente, en los aztecas hay una pareja fundacional, lo cual engendró a cuatro hijos, estos en los códices van a estar representados similarmente pero sus colores lo van a determinar, se habla del Tezcatlipoca blanco, Tezcatlipoca azul, Tezcatlipoca negro y el Tezcatlipoca rojo.

 En los códices se va a identificar fundamentalmente la principia teogónica, es decir, se logra identificar quienes fueron los padres fundacionales en cada cultura, cómo fueron representados sus hijos y cómo fueron sus vidas a través de la sociedad. Cabe destacar, que los dioses van estar presentes en cada una de las páginas que contiene los códices en representación como símbolo de poder en honor a ellos, pues eran la razón de cómo se actuaba y como se vivía.

 En esta civilización azteca se conoce cuatro códices: Códice Borbónico, Códice Boturini o Tira de Peregrinación, Códice Mendocino y el Códice Borgia.

  En líneas generales, es importante resaltar, la representación de la literatura en cada una de estas culturas: maya, azteca e inca. Al estudiarlas se observa como la literatura enriquece el conocimiento de una etapa de la historia expresada con la belleza y sentimientos sobre sus ideas y pensamientos, que se muestran en cada una de sus obras fundacionales, siendo estas de una incomparable originalidad y de una particularidad literaria.

 La vida de estas civilizaciones estaba completamente regida por su religión, creencias y Dioses. Tuvieron un fin a la llegada de los españoles, colonizadores pero, sin embargo, su cultura fue tan rica en toda la expresión que incluso luego de su desaparición es observable, estudiada y analizada su influencia dentro de las culturas actuales en toda América.

  Si bien es cierto que actualmente constituyen culturas profundamente transformadas es notable observar como su imaginario cultural nos invita al reconocimiento de sus derechos culturales y su lugar en la cultura de américa latina. Hoy en día gracias al cambiante panorama y a las nuevas legislaciones nacionales existe un sistema institucional para que estos derechos se hagan realidad, se desarrolle una auténtica ciudadanía cultural, y se establezca una nueva relación entre los estados nacionales y los pueblos indígenas del continente.

Referencias Bibliográficas
El Popol Vuh. Audiolibro completo. [Documento en línea]. Disponible en: [https://www.youtube.com/watch?v=kolbiV-wJSo]. [Consulta: 2016, Abril 09]
Urdaneta, S. (1986). Literatura Hispanoamericana, Manual-Antología. Venezuela. [Consulta: 2016, Abril 09]





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