A propósito de: “La revolución del conocimiento”



Por el Lic. Pedro Reinaldo Pérez H. (MSc.)

Vivimos en una sociedad del conocimiento, pero somos incapaces de mantener nuestra casa en orden. Frente a la fórmula socrática: “sólo sé que nada sé”, el hombre contemporáneo bien podría decir: “No sé ni cuánto sé, ni cómo sé, ni qué es lo que me falta por saber”.
 (Juan Arena 2001).  





Uno de los grandes desafíos de la sociedad del conocimiento, es que no puede poner en duda la importancia de la ciencia y su influencia en el desarrollo político, social, económico, cultural y educativo de una nación. La aparición de la ciencia significo una revolución y desde entonces esa palabra “ciencia”  no ha dejado de acompañar cada uno de estos estadios señalados.

Lo revolucionario ha llegado hacer algo tan consustancial a la ciencia, que las revoluciones sociales se han adherido a las ideas de progreso científico, con la implementación de nuevos elementos que favorezcan a todos los sectores involucrados en el proceso de cambio de la sociedad. Es decir que debe producirse como resultado de esta revolución una verdadera “socialización del conocimiento científico y tecnológico”, que responda a la falta de credibilidad sobre el dominio tecnológico e independencia real de aquellos países que pretenden debilitar la formulación de políticas públicas del Estado Venezolano en materia de ciencia y tecnología que se han establecido en el país desde la llegada de Revolución Bolivariana.


Fuente: http://albaciudad.org/wp/index.php/2014/09
 Recientemente el Presidente Nicolás Maduro propuso en cadena nacional “cinco revoluciones”. Pidió, a la juventud, los estudiantes y maestros, que asuman con un perfil propio para la  "revolución del conocimiento", en la que incluiría, dijo la cultura y la tecnología. "El objetivo es unir diferentes aspectos del desarrollo del país. Venezuela necesita una revolución profunda en el campo de la educación, una estrategia clara para el desarrollo del conocimiento con una nueva ética. Hay que incorporar la tecnología para producir más y satisfacer las necesidades de los trabajadores, no para reducir el número de trabajadores".


 Fuente: http://www.leanoticias.com/2013/02/25
A mi juicio para que la Revolución del Conocimiento tenga una acogida en el seno del corpus científico en Venezuela en todos sus niveles, lo primero que hay que hacer es recuperar su prístina significación, para que sea única e irrepetible y aquellos que sean fieles a ella puedan defenderla de las falsas e ingenuas imágenes tradicionales que se tienen sobre la revolución científica desde los tiempos del renacimiento.  Ahora bien,  sin negar que, en un sentido limitado, haya habido varias y hasta muchas revoluciones en la ciencia, opino que el carácter genuinamente revolucionario de la ciencia misma procede de la unidad profunda de la transformación introducida en el estudio de la naturaleza a partir del Renacimiento.

Creo que la  propuesta del presidente Maduro procura una actividad concreta para todos los involucrados  con el que hacer educativo en especial con el sistema educativo militar, ya que la actividad revolucionaria conduce a un nuevo tipo de ciencia que no es inferior según Varsavsky (2007) a la ciencia actual, y que no es obligatorio aceptar los criterios valorativos de ésta, ni conveniente para la misma ciencia. La ciencia puede que sea algo más que un contenido empírico encerrado en un continente lógico-matemático en virtud de una serie de reglas de procedimiento, Hay un espíritu que subyace y consigue hacer con todos estos elementos un genuino conocimiento de la realidad. Digamos que en este espíritu radica el valor y la identidad de lo que llamamos ciencia, el cual está situado en un plano que trasciende a las distinciones materia-formales, y justo en él hay que situar la revolución que da lugar a la ciencia  cambia el pensamiento científico moderno. Ya que no hay ciencia que pueda y deba ser dejada en manos de quienes la cultivan profesionalmente; a todos nos conciernen la filosofía, la historia, la sociología, la psicología, la astronomía, la física, la biología, la medicina, la economía y porque no las ciencias y artes militares. Todos pues, tenemos la responsabilidad de exigir a quienes las cultivan una exposición razonable de sus principios y resultados, de las cuestiones que han resuelto y de las que le quedan por resolver. Todos estamos obligados a ser vehementes con la  Revolución del Conocimiento,  no por complacencia, sino con la conciencia clara de que, si no hay unidad en el saber, tampoco habrá, a corto o largo plazo, diversidad, porque como sabemos el conocimiento ha sido el hilo conductor de todas las revoluciones tecnológicas que han cambiado y cambian la vida del ser humana. De tal manera que podemos afirmar que la Revolución del conocimiento, de la ciencia, cultura y tecnología: integrará el desarrollo económico social y material del país para construir una nueva sociedad que se sume a los preceptos socialistas de unidad y armonía de tal modo que  garantice el avance técnico-científico de la sociedad y se revierta en beneficios para el  Estado y el pueblo. Sin lugar a duda Venezuela necesita una Revolución profunda en el campo del conocimiento científico de la ciencia no es cualquier conocimiento, es uno vinculado a la construcción de una nueva sociedad contentiva de valores y ética. Ya que una sociedad de corte democrática basada en el valor de la persona humana y su dignidad debe estar enmarcada en decisiones éticas, respeto a la opinión ajena, tolerancia activa y diálogo permanente de  saberes. 

Referencias bibliográficas:
Arana Juan (2004): El caos del Conocimiento. Del árbol de las ciencias a la maraña del saber. Ediciones Universidad de Navarra, S.A. (EUNSA). España.
Berroterán José, Carmona Miriam (2012): Consideraciones Teórico-Políticas para la Ciencia y Tecnología en la República Bolivariana de Venezuela. Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, tecnología e Innovación. República Bolivariana de Venezuela.
Varsavsky Oscar (2007): Ciencia, Política y Cientificismo. Monte Ávila Editores Latinoamericana C.A, Caracas, Venezuela.
     

Clase Magistral de apertura del periodo académico 2014-2015 de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela



Por la Lcda. Francis Machuca Romero

CIENCiA,  08 de setiembre de 2014.- El pasado 03 de septiembre del presente año con motivo del 4to aniversario de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV) en las instalaciones de la Academia Militar del Ejercito Bolivariano de Venezuela, se llevó a cabo la clase magistral de apertura del periodo académico 2014-2015, la cual estuvo a cargo del ciudadano general en jefe Vladimir Padrino López, Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en la actividades estuvieron presentes  autoridades militares encabezadas por el Comandante General del Ejército mayor general Gerardo Izquierdo Torres y Comandante General de la Armada Bolivariana almirante Jairo Avendaño Quintero, así como las  autoridades de la UMBV presidida por el Rector general de brigada Alexis José Rodríguez Cabello; también asistió el cuerpo docente, los cadetes de las distintas academias, además del personal civil y militar que conforma la familia umbevista.

 

En palabras del G/J Vladimir Padrino López, le dio inicio a su participación expresando sus más  sinceras felicitaciones a la gran familia que conforma la UMBV, que como alma mater de la FANB se encarga de la formación de hombres y mujeres forjadores de la patria y soldados bolivarianos. Destacó que esta universidad tuvo sus inicios en 1810 cuando se creó la Academia Militar de Matemática hace 204 años.

 

El eje central de la disertación estuvo enfocado en la ética y la moral como base para la educación militar, haciendo especial énfasis en la teoría aristotélica en la referencia a los principios fundamentales de la ética  Nicómaco, cuyo propósito distingue  sobre el carácter y las virtudes, se fundamenta en la eudaimonia, quw es la felicidad y la fronesis que es la prudencia, el General Padrino hizo por el hincapié que debe hacerce en la formación del carácter en los cadetes de la UMBV haciendo alusión al lema  del Código de honor de la Academia del  Ejercito en el numeral 05 “Proclamo que es la moral mi principal virtud; ella es mi mejor herramienta de trabajo".

 

Por otro parte, expuso elementos alegóricos de Jean Rousseau en su obra literaria sobre “Emilio”, y el impacto que tiene el proceso educativo en la transformación de la sociedad contemporánea, equiparándolo con la formación castrense, que tiene como principio fundamental formar hombres y mujeres para la defensa y seguridad de la nación, además de ello acento que debe hacerse hincapié en la formación moral del militar, citando del Código de ética de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana: “no existe moral sin la verdad, por ser la verdad el fundamento principal de la moral, en consecuencia, el militar debe rendir culto a la verdad como una condición indispensable en su desarrollo profesional”.

Seguidamente, acotó que la UMBV tiene como principio educativo la formación del carácter militar ético y moral, refiriendo al pensamiento de platón y su concepción de estado, afirmando “el estado está llamado a ser el espacio ético, si no lo es, el ciudadano no tendrá derecho para serlo”, y caso de Venezuela en sus palabras dijo: - “el  estado ha encontrado en el personal militar la fuerza para seguir en la unión cívico – militar”.

 

Posteriormente, G/J Vladimir Padrino, afirmo que el proyecto educativo castrense debe esa enmarcado dentro de las cinco revoluciones para construcción una nueva sociedad, tomando en cuenta el conocimiento desarrollo científico e intelectual para la emancipación del pueblo” 

 

Para  concluir expreso que la UMBV tiene un modelo educativo transformador y revolucionario en la FANB que enseña valores y principios”, despidiéndose del público presente al evento, felicitando a las autoridades, cuerpo docente, cadetes y todo el personal de la UMBV. 

G/J Vladimir Padrino López, Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana recibiendo reconodimiento por parte de los cadetes de las distintas academias de la UMBV.

 

De izquierda a derecha el Dr. José Armas, Jefe del Observatorio de Ciencias y Artes Militares de CIENCiA, Lcda. Francis Machuca del Observatorio de Ciencias y Artes Militares de CIENCiA, MSc. Reinaldo Pérez de la Coordinación de Talento Humano de CIENCiA, MSc. Maria Gabriela Chalbaud Coordinadora de Relaciones Interinstitucionales de CIENCiA, MSc. Pedro Palencia Escuela de Estudios Tàcticos Navales.

 

Acto de condecoraciones al personal de oficiales y ascenso del personal de tropa alistada de CIENCiA




Por la Lic. Francis Machuca Romero



CIENCiA, 27 de junio de 2014. El día de ayer en las instalaciones de Centro de Investigación Estratégico Nacional en Ciencias y Artes Militares (CIENCiA), se llevó a cabo el “Acto de Imposición de Condecoraciones, Cintas Navales e Insignias al personal de oficiales  y Ascenso del personal de tropa alistada” perteneciente a este centro de investigación, en el cual fue presidido por el contralmirante Alfredo José Pulido Pinto, director del CIENCiA, el evento contó con la presencia con el personal civil y militar.


El evento se llevó a cabo en horas de la tarde y fue moderado por el primer teniente Julio Vizcaya, el contralmirante Alfredo José Pulido Pinto, director de CIENCiA, efectuó la imposición de la medalla naval “Batalla Naval del Lago de Maracaibo” en su única clase la teniente de fragata Roselyn Luisa Vargas Mejías, la medalla bicentenario de la Batalla de la Victoria, única clase, al teniente Armando Joan Molina Rodríguez, alférez de navío Gabriel Alejandro Graterol Salazar y alférez de navío Jesús Enrique López Prieto. También se otorgaron la cinta naval “Cinco Años de Servicios Abordo” a la teniente de fragata Roselyn Luisa Vargas Mejías y la insignia del área de desempeño “servicio” de la armada bolivariana en su tercera clase al alférez de navío Franklin Augusto Medina Rodríguez.




Seguidamente, se ascendió la jerarquía del personal de tropa alistada y policía naval a la jerarquía inmediata superior asignados a CIENCiA, haciéndole la entrega de jinetas por parte del contralmirante Alfredo José Pulido Pinto, al cabo segundo  Junior Alexis Ruiz Oviedo a la jerarquía de cabo primero, al marinero distinguido Adrian Marcelo Bastidas, a los policías navales  Jonel  Jesús Palmar Palmar, Alexander Palmar Palmar a policías distinguidos. 


 A continuación, las palabras alusivas al acto en nombre de CIENCiA fueron dadas por el alférez de navío Pedro José Cárdenas Soto, el cual manifestó que los ascenso implica el reconocimiento, al trabajo, a la constancia y al gran sentimiento revolucionario, que diaria se pone en manifiesto en la lealtad y compromiso de servicio a nuestra querida Venezuela y Armada Bolivariana, además, invitó a los hombres y mujeres de CIENCiA a seguir trabajando en el beneficio propio y colectivo para seguir fomentando la investigación científica y tecnológica para el desarrollo integral de la nación, construyendo la patria que el Libertador soñó, finalizado con un pensamiento de Mahatma Gandhi, “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”, concluyéndose el evento.

HUMANICIDIO: LA TECNOCIENCIA Y LA POLÍTICA

 
Por Lic. Pedro Reinaldo Pérez H. (Mcs)
      
    La ética no puede suplir del todo las deficiencias de la vida, porque no es más que la crónica de los esfuerzos hechos por los humanos para remediarlos.
Fernando Sabater.

…no tenemos derecho a suicidarnos, a hipotecar nuestro futuro.
 Lacroix.

Las sociedades occidentales presentan un marcado crecimiento industrial y económico, el grado de algunas de ellas, se aproxima a veces a lo increíble. Hoy la ciencia progresa con rapidez extraordinaria, acompañada de una evolución tecnológica - vivimos la era de la tecnociencia-, la biología por ejemplo en su propio desarrollo ha conquistado ya en el espacio más secreto del hombre: su código genético; los progresos de la física son abrumadores a todos los niveles, nuestra civilización presenta un desarrollo material incuestionable, de hecho la  globalización es una realidad que nadie pidió, en la cual se encuentra  inmersa la humanidad. Está ahí, lo vemos todos los días y por qué no decirlo disfrutamos de ello.
La moral planetaria propuesta por Michael Lacroix en los años noventa, nos alerta sobre las graves consecuencias de este crecimiento descontrolado de la tecnología, sino que además nos señala como las principales causas de perturbación del sistema de la tierra, por un lado, el desarrollo incontrolado de la ciencia y la técnica y por otro el mal funcionamiento de las instituciones políticas.
 

En otro orden ideas Lacroix afirma que la expertocracia no informa a los ciudadanos sobre inversiones o sobre las pruebas armamentistas que despliega, llegando a convertirse en una ciencia monopolizada por una elite celosa de sus privilegios. Esta ciencia se corrompe por el secretismo, por motivos militares y por la búsqueda del prestigio de algunas naciones. De esta manera, la crítica para el mismo Lacroix resulta imposible y en consecuencia la ciencia se vuelve incontrolable.
La tecnociencia no sólo no está controlada por la democracia y no controla sus impactos sobre el entorno, sino que padece un mal más profundo: no controla su propio futuro. En este sentido, se hace necesario la educación política de los particulares para desarrollar su conciencia ciudadana y que éstos puedan asumirse como actores sociales, que están obligados a formarse, por su bien particular y en beneficio de la sociedad entera. De esta manera el estado dejara de tutelar a los ciudadanos en la medida en que produzca un desarrollo cognitivo de la sociedad civil: cuando se democratice el conocimiento, es decir sería la única forma de, como ciudadanos, tener capacidad de poder: de poder decir y hacer algo.
La existencia de una sociedad del conocimiento exige un enorme esfuerzo e interés por parte de sus miembros, exige una enorme responsabilidad ciudadana. Al mismo tiempo se trata de algo que para los expertos, los tecnócratas y los decisores políticos es algo aconsejable, por no decir inconveniente. Ya que sin duda estaría en juego la cuestión del poder, de la decisión y de la responsabilidad sobre el futuro. Por ejemplo si Einstein, hubiese sabido que su descubriendo sobre la energía nuclear, años después durante la segunda guerra mundial el 6 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzaría  la bomba atómica contra Hiroshima Y Nagasaki  acabando con la vida de 200.000 personas en solo un instante y que traería problemas genéticos a su posteridad, quizás no hubiese revelado la fórmula de su descubrimiento. Puesto que a veces un mal menor  puede evitar un mal mayor.
La moral planetaria se revela contra esto y quiere retomar el control de la tecnociencia por eso supone una reforma de la misma en tres orientaciones fundamentales: 1.- Se debe planificar y evaluar la tecnología; 2.- se debe someter el desarrollo tecno-científico  al predominio de los imperativos planetarios. Es decir, la comunidad científico-tecnológica deberá renunciar a gozar de plena libertad y aceptar que se le convoque en torno a los objetivos prioritarios del mundo, a los cuales ella deberá ajustarse; 3.- debe instalar barreras para contener sus excesos, entre las cuales están las barreras éticas.
En este sentido, la educación para una moral planetaria debe ser una educación en la que lo antropológico “total” prime sobre uno de los aspectos del ser humano que es lo que se concreta en la sociedad. La vida humana necesita de otros. Por el contrario, la actividad laboral no requiere de la presencia de otros. La acción es prerrogativa del hombre porque requiere la presencia de los demás. Arendt (1958) parte de la frase aristotélico-tomista “el hombre es político por naturaleza, esto es, social”, por eso el hombre es animal político y social. El homo faber es libre de producir, mientras que el animal laborans vive «sometido  a las necesidades de la vida» y el hombre de acción «depende de sus semejantes», por ello es posible pensar que todo hombre que actúa produce la acción, sea cual sea esta, bien en lo racional como en la praxis de sus proyectos que de alguna manera deben estar dirigidos al bien común.
       Aristóteles se pregunta en la Ética a Nicómaco por la ciencia que debe considerarse superior a todas y contesta que es la política, porque es aquella que contribuye al bien común de la sociedad y no sólo del individuo, de acuerdo a este postulado podemos decir que en el desarrollo de la tecnología y la ciencia debe tenerse en cuenta  como principio orientador el bien común. La orientación al bien común estimula a la persona y a la sociedad ir más allá de los intereses particulares,  y a buscar aquello que es bueno para el resto de los individuos, como sabemos que el fin último de la ética es buscar siempre el “bien común”.
 La orientación al bien común tiene dos puntos de referencia propios el principio de responsabilidad y el principio de subsidiariedad. El primero reclama la obligación de actuar pensando en el bien de la sociedad; el segundo justica el derecho de actuar libremente en aquello que se tiene capacidad de actuación. El principio de responsabilidad que para Jonas (1995), es una virtud social que se configura bajo la forma de un imperativo que, siguiendo formalmente al imperativo categórico kantiano, ordena: “obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra”. Este principio ayuda a no perderse en el sentido de responsabilidad y a señalar prioridades en las acciones. Según este principio, las responsabilidades del individuo deben ordenarse en función de lo que ésta más al alcance.
       En el cumplimiento de las responsabilidades se puede caer tanto en posturas nimalistas, es decir conformarse con responder de lo que afecta directamente; como en postura maximalista, sentirse responsable de todo lo que sucede. Para hallar un término medio entre estos dos extremos, el principio de responsabilidad lleva a pensar en lo que es próximo.
       El sentido de responsabilidad lleva a ocuparse de aquellas cuestiones que dependen más directamente del individuo. Si la orientación al bien común supone un momento de expansión de la responsabilidad propia, el orden de responsabilidades ayuda a dar prioridades, empezando por aquello que está más cerca, no sólo en el tiempo y en el espacio, sino también con respecto a las obligaciones personales y profesionales.
Para concluir podemos decir que los ideales de la modernidad siguen siendo válidos  aunque sufre cambios radicales. No obstante, conviene dotar a tales ideales de un significado más profundo, y más que nunca es necesario encauzar de manera permanente las normas punitivas por habilidades que los conlleven a reafirmar los valores y principios en la sociedad, de tal manera que dote a los ideales de transformación del planeta de significados profundos que no se conviertan en ideales reivindicadores, sino que sean reflejo de la riqueza de la naturaleza humana. Desde esta radicalidad se presentan tres actitudes para que el individuo se maneje en este mundo global: saber rectificar, saber escuchar, saber perdonar.
       A partir de estas actitudes y con los principios generales de la ética es posible ofrecer habilidades y competencias oportunas y necesarias a los ideales contemporáneos y así guiarlos por el camino correcto y en la adecuada dimensión ética que permita una reorientación permanente a los avances tecnológicos y los adelantos investigativos de las ciencias donde  se han hecho más trasformaciones a los principios y valores de tal manera que podamos construir una moral planetaria de tal forma podramos las diversas formas de depredación ecológica, las quiebras económicas, el aterrador arsenal nuclear y los desórdenes demográficos que amenazan con poner fin, no sólo a la civilización humana, sino a la vida misma sobre la tierra. Frente al espectro del humanicidio, se comprende lo urgente que resulta modificar nuestros comportamientos, crear nuevos valores, en suma, inventar una moral planetaria
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Referencias Bibliográficas:
Arendt, H. (1958). La condición Humana. Paidós. Barcelona.
Aristóteles, (1993). Ética a Nicómaco. Paidós. Barcelona.
Ohmae, K. (2005). El escenario global. Desafíos y Oportunidades en un mundo sin fronteras. Norma. Bogotá.
Sabater Fernando (2009). Ética para Amador.  Editorial Ariel. Barcelona.
Lacroix Michael (1994). El Humanicidio. Ensayo de una moral planetaria.  Sal Terrae editores. España
Hans Jonas (1995). El principio de responsabilidad: ensayo de una ética para la civilización tecnológica. Editorial Herder. Madrid.